El memorable fracaso de Ernest Shackleton. Capítulo 2

El explorador Ernest Shackleton comandó en 1914 la Expedición Imperial Transantártica, que pretendía ser la primera que atravesara por tierra los 2.900 kilómetros, la mayor parte inexplorados, que separaban el Mar de Weddell del Mar de Ross, pasando por el Polo Sur.

Aquel año no hubo verano polar. El hielo fue la última cárcel del Endurance.

En el capítulo anterior, conocimos los antecedentes de la expedición y de su responsable, el anglo irlandés Ernest Shackleton en 1914. Una de las más bellas y trepidantes aventuras de supervivencia que se recuerdan.

El Endurance partió de Inglaterra tres días después del comienzo de la I Guerra Mundial, el 1 de agosto de 1914. Tras hacer escala en Buenos Aires y en las Georgias del Sur, pretendieron acceder al continente helado por la Bahía de Vahsel. Cuando ya casi se divisaba el punto de partida de la travesía, el 16 de enero de 1915, el Endurance quedó atrapado en el hielo, y tripulantes y nave quedaron al garete esperando que el barco se liberara de su cárcel de hielo.

Cuando el Endurance quedó atrapado en el hielo,
Shackleton ordenó bajar las perreras al hielo

Pero el hielo no soltó al Endurance, antes lo destruyó el 21 de noviembre. Entonces, con solo tres botes salvavidas, sobre una placa de hielo a la deriva, los hombres de Shackleton abandonaron su misión de atravesar la Antártida y la cambiaron por la de salvar el pellejo. La cosa estaba muy fastidiada, pero Shackleton dijo que él se encargaría de que todos volvieran a casa sanos y salvos. ¿Lo conseguirá? Lo sabremos en el próximo capítulo.

La resistencia psicológica era más importante que la física. Los náufragos juegan un partido de fútbol en el hielo.

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