El intergalactismo proletario de J. Posadas

El líder trotskista argentino Camarada J. Posadas, un exfutbolista adorador de Gardel, elaboró una curiosa teoría sobre los platillos volantes y la revolución socialista. Si los marcianos venían a nuestro planeta es porque tenían una civilización más avanzada, a la que sólo se podía llegar a través del materialismo dialéctico.

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Si los ovnis existen y vienen a visitarnos, pensaba el camarada Posadas, es porque provienen de una sociedad mucho más avanzada técnicamente. Los platillos volantes solo pueden proceder de un mundo más moderno, más audaz y más evolucionado, y eso, sostenía el líder de la IV Internacional Posadista, solo una sociedad que tenga intereses comunes, que haya superado la lucha de clases y se rija por las leyes del materialismo dialéctico, puede avanzar tecnológicamente con brío suficiente para poder llegar a otros planetas. Ahora que Posadas, partidario de declarar una guerra militar preventiva contra Estados Unidos, había llegado a la conclusión de que los extraterrestres estarían de su lado, se hacía imprescindible contactar con ellos e instarles a que pusieran su desarrollo tecnológico, social y espiritual al servicio de la causa de establecer el socialismo en el planeta Tierra. Cuando Leon Trotsky dijo que no se podía hacer la revolución socialista en un único país, se quedó corto. Posadas sabía que la revolución o será intergaláctica o no será.

J. Posadas buscando la solidaridad proletaria intergaláctica

Tras el nombre de J. Posadas, líder supremo de la IV Internacional Posadista, se escondía Homero Romulo Cristali Frasnelli, nacido en 1912 en el barrio de Boedo en Buenos Aires, hijo de emigrantes italianos. Homero Cristali destacó en el balompie de los años 30 del siglo XX. Era el habilidoso entreala izquierdo de Estudiantes de la Plata. El fútbol no era una actividad segura económicamente y Cristali siguió el consejo de quienes le querían y se buscó un trabajo. Consiguió un puesto de obrero del zapato en Córdoba y empezó a meterse en asuntos de la política y a significarse en la gremial de zapateros. Igual que el fútbol, cantar tangos imitando al morocho Gardel y sorber mate, la política minoritaria y revolucionaria se le dió de rechupete y se hizo candidato por Buenos Aires del Partido Socialista Obrero. Luego se apuntó al Partido de la Revolución Socialista, fundó el POR y acabó de secretario de la oficina latinoamericana de la IV Internacional Trotsquista, una Internacional que contribuyó a romper para convertirse en el líder de su propia internacional Trtotskista, la IV Internacional Posadista.

Sin escribir una línea, sus acólitos transcribieron sus ideas en decenas de libros y artículos firmados por él. También convirtieron a su perro –el perro del camarada Posadas– en un ejemplo a seguir. Escribió sobre música, peronismo, Trotsky, deporte, la Unión Soviética y sobre platillos volantes. Fidel Castro lo expulsó de la revolución cubana por contrarrevolucionario pestilente.

Sin conseguir contactar con los comunistas galácticos que venían en los OVNIs, el Camarada J. Posadas, ese revolucionario que amaba el fútbol, el mate y los tangos de Gardel, por culpa de un infarto de miocardio traidor, murió en el exilio romano el 14 de mayo de 1981. La IV Internacional Posadista, aún existe.

Homero Cristali murió en Roma el 14 de mayo de 1981

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